Estar estable es el estado intacto de la noche sin vendavales,
es la marcha recta.
Las dimensiones se apropicuan en las formas esperadas.
La mente atisba una ilusión y fenece, repta.
La ferviente calma descansa la pasión.
El rulo se plancha de aburrimiento.
La gana ataja con prepotente hastío al otoño
que se asoma en la premura de la línea punteada.
Son esquimales a la espera de su presa los aventureros de la estable estepa.
El falso paso acaricia con melancolía a la acción,
Repetimos con paciencia la rutina descalza de la emoción.
Miro la toalla pero no la arrojo, miedo a la verdad.
tengo en la gaveta un vitrificado conglomerado de nubes
y ninguna blanca.
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