
El recorrido de tus insolentes células
irriga el estupor de mis labios.
Las manos de tu espalda acarician este amor
y las sábanas se enriedan con tus hilos.
El silencio de tus ojos pide más
que la contractura de tu interruptor.
Irrumpo la noche multiplanetaria
con manos de pan y ojos cansados.
Un sueño mudado de estación.
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