jueves, 1 de marzo de 2012

Cabos sueltos

Vi sueltos los cabos que había amarrado
en el preciso instante en que comencé a remar
Retrocedí pero tu pelo supuraba aliento.
Todas las fragancias eran una
y mi ensimismado sismo no aplacó.

Toso, el balcón pende de tu lóbulo derecho,
lo beso, apenas mi labio terso lo toca
tu espalda es una balsa de aceite
y se desploman el cemento y las baldosas
las rosas se suspenden en el aire.
Soplo, soplo, rezo.
Tu aro de jíbaro se enhebra con los tallos
en un baile con olor a cítrico.

Rosa ácida, soda caústica
un snack atascado en la rima,
arma sonora y calabazo externo


16 de marzo de 2010

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